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Abogado de Madrid Salinas Abogados asesorando a clientes sobre el reparto de joyas y objetos de valor en una herencia.
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¿Quién se queda con las joyas?

Las joyas también forman parte de la herencia

Cuando fallece una persona, la atención suele centrarse inmediatamente en la vivienda, las cuentas bancarias y el testamento. Sin embargo, hay bienes que pueden provocar una discusión incluso mayor: joyas, relojes, monedas, obras de arte, colecciones y otros objetos de valor que permanecían en el domicilio del fallecido.

El problema aparece cuando alguien entra en la vivienda antes de hacer inventario, se lleva determinados objetos o sostiene que el fallecido se los había regalado en vida. A partir de ahí, lo que parecía una herencia relativamente sencilla puede convertirse rápidamente en un conflicto entre hermanos.

La regla de partida es clara: la herencia comprende los bienes, derechos y obligaciones del fallecido que no se extinguen por su muerte. Por tanto, si las joyas pertenecían al causante, deben tenerse en cuenta dentro del patrimonio hereditario.

En Madrid Salinas Abogados, abogado de herencias en Sevilla analizamos precisamente este tipo de situaciones cuando existen dudas sobre qué bienes forman parte de la herencia, quién los posee y cómo deben incorporarse al reparto.

El cónyuge viudo no recibe automáticamente las joyas

Aquí existe una confusión muy frecuente.

El Código Civil establece que, cuando fallece uno de los cónyuges, las ropas, mobiliario y enseres que constituyen el ajuar de la vivienda habitual común se entregan al superviviente sin computarlos en su haber.

Pero la propia ley establece una excepción muy importante: las alhajas, objetos artísticos, históricos y otros bienes de extraordinario valor no quedan incluidos en ese ajuar.

Esto significa que no puede afirmarse simplemente que «como estaban en la casa, son del viudo o de la viuda».

Primero habrá que determinar quién era realmente propietario de esos objetos, teniendo en cuenta también el régimen económico matrimonial. Solo después podrá establecerse qué bienes forman parte del caudal hereditario.

«Mi madre dijo que ese anillo era para mí»

Esta frase aparece constantemente en las herencias.

El problema es demostrarlo.

Una cosa es que el fallecido manifestara alguna vez su intención de que determinado objeto terminara en manos de uno de sus hijos y otra muy distinta que exista una atribución jurídicamente eficaz.

Si el testamento contiene un legado específico —por ejemplo, una determinada joya, reloj o colección— habrá que respetar esa disposición siempre que sea válida y compatible con los derechos sucesorios correspondientes. Sobre esta figura ya explicamos sus efectos en nuestro artículo sobre el legado en el Derecho de Sucesiones.

Si no existe disposición testamentaria ni puede acreditarse una transmisión anterior válida, el objeto no puede adjudicárselo unilateralmente quien sostiene que «papá quería que fuera para mí».

En una herencia, los recuerdos familiares pueden tener enorme importancia emocional, pero el reparto necesita algo más que recuerdos de conversaciones.

¿Qué ocurre si las joyas desaparecen?

Este es el supuesto realmente conflictivo.

Después del fallecimiento, uno de los familiares tiene las llaves de la vivienda. Pasan unos días y, cuando los demás acceden, faltan joyas, dinero, relojes u objetos que todos recuerdan haber visto.

Lo primero que recomendamos es evitar acusaciones precipitadas y empezar por la prueba.

Fotografías anteriores, facturas, seguros, tasaciones, fotografías familiares, mensajes, declaraciones de testigos o documentación bancaria pueden servir para acreditar que determinados bienes existían.

También es importante determinar quién tuvo acceso al domicilio y en qué momento.

Si existe riesgo de desaparición, ocultación o disposición de bienes hereditarios, pueden valorarse mecanismos de protección del caudal. En nuestra web ya hemos analizado las medidas cautelares en conflictos hereditarios, precisamente aplicables cuando es necesario preservar bienes mientras se resuelve el conflicto.

No todos estos asuntos deben terminar en un procedimiento judicial, pero tampoco conviene permanecer inmóvil mientras desaparece el patrimonio.

Hacer inventario antes de repartir evita muchos problemas

Cuando hay objetos valiosos, una de las mejores decisiones es confeccionar un inventario antes de empezar a distribuir bienes.

Debe identificarse cada objeto relevante y, cuando su valor lo justifique, obtener una valoración profesional.

Esto permite separar dos cuestiones que las familias suelen mezclar: quién quiere quedarse con algo y cuánto vale realmente ese bien.

Un reloj puede tener para un hijo un enorme valor sentimental y para los demás un valor económico perfectamente cuantificable. Nada impide que termine adjudicándose a ese heredero si el reparto permite compensar adecuadamente a los restantes.

El Código Civil establece que en la partición debe procurarse la posible igualdad entre los lotes hereditarios.

Por eso, las joyas pueden adjudicarse a determinados herederos y su valor tenerse en cuenta al calcular lo que corresponde a cada uno. Es la misma lógica que explicamos al analizar cómo se realiza la partición de una herencia.

¿Puede un heredero llevarse objetos antes de repartir?

El hecho de ser heredero no permite escoger los bienes que uno desea y llevárselos como si ya estuvieran adjudicados.

Hasta la partición, existe una comunidad hereditaria sobre el patrimonio pendiente de repartir. Por eso, actuar unilateralmente sobre bienes concretos puede provocar posteriormente obligaciones de restitución, compensaciones económicas y un conflicto acerca del inventario real de la herencia.

Especial precaución merece la frase: «Me lo llevo y ya lo arreglaremos después».

Después suele ser precisamente cuando resulta mucho más difícil arreglarlo.

Si todos los herederos están de acuerdo, pueden organizar provisionalmente la custodia de determinados objetos. Pero ese acuerdo debería quedar documentado cuando hablamos de bienes de valor.

Las joyas también deben valorarse correctamente

Otro error consiste en asignar valores simbólicos.

Si existen joyas importantes, relojes de alta gama, monedas, pinturas o antigüedades, conviene obtener una valoración independiente.

Una tasación permite preparar un reparto equilibrado y sirve también para detectar adjudicaciones claramente desproporcionadas.

No es necesario convertir cada mueble de la vivienda en una pericial. Hay que utilizar sentido común. Pero si un objeto puede valer varios miles de euros, dejar su valoración en «esto tendrá poco valor» es una buena manera de fabricar el siguiente pleito.

Qué hacer si sospechas que faltan bienes

Cuando un cliente nos plantea que determinados objetos han desaparecido, la estrategia debe adaptarse al caso concreto.

Normalmente habrá que reconstruir qué bienes existían, determinar quién tenía acceso, revisar el testamento, identificar posibles regalos o legados, obtener pruebas de propiedad y valorar económicamente los objetos.

Después podremos decidir si procede un requerimiento al coheredero, incorporar el conflicto a las operaciones particionales, solicitar medidas de conservación o, cuando resulte necesario, acudir a los tribunales.

Lo que no recomendamos es registrar personalmente domicilios, enfrentarse a familiares o realizar compensaciones por cuenta propia llevándose otros bienes de la herencia. Convertir un problema sucesorio en dos no suele mejorar la posición de nadie.

Defender la herencia antes de que desaparezcan los bienes

Los conflictos por joyas y objetos personales pueden parecer menores comparados con una vivienda, pero frecuentemente son los que terminan rompiendo definitivamente la relación entre los herederos.

Y detrás del componente emocional puede existir un patrimonio considerable.

En Madrid Salinas Abogados estudiamos herencias en las que existen bienes desaparecidos, problemas de inventario, discrepancias sobre propiedad, adjudicaciones realizadas sin consentimiento y conflictos entre coherederos.

Si después del fallecimiento de un familiar han desaparecido joyas u otros bienes, o uno de los herederos se los ha adjudicado sin contar con los demás, conviene analizar la situación antes de firmar ninguna partición. Puedes exponernos tu caso mediante nuestra página de contacto.

Una joya puede caber en un bolsillo. El problema jurídico que deja detrás, bastante menos.

Ante cualquier duda, contacte con nosotros