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Abogado civil de Madrid Salinas Abogados asesorando a clientes sobre una reclamación por daños sufridos durante una mudanza.
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Mudanza con daños

Una mudanza puede parecer un simple servicio práctico: recoger muebles, embalar cajas, transportar enseres y dejarlos en la nueva vivienda. Pero cuando se producen daños por ejemplo, aparece un televisor roto, muebles golpeados, electrodomésticos dañados, cajas perdidas o bienes que nunca llegan, la cuestión deja de ser doméstica y pasa a ser jurídica.

El problema habitual es que la empresa intenta quitar importancia al daño: “eso ya estaba así”, “no se embaló correctamente”, “no consta en el albarán” o “el seguro no lo cubre”. Frente a esas respuestas, el cliente no debe limitarse a discutir por teléfono. Debe ordenar la prueba y reclamar con criterio. En ⁠Madrid Salinas Abogados, abogado civil en Sevilla, estudiamos este tipo de reclamaciones para valorar si existe base suficiente para exigir reparación, indemnización o devolución de cantidades.

La mudanza también es un contrato

Cuando una empresa acepta transportar bienes de una vivienda a otra a cambio de un precio, existe una relación contractual. Da igual que el documento se llame presupuesto, hoja de encargo, aceptación, factura proforma o contrato. Lo importante es que pueda probarse qué servicio se contrató, qué bienes debían trasladarse, qué precio se pactó y qué obligaciones asumía la empresa.

El Código Civil establece que quienes incumplen sus obligaciones por dolo, negligencia, morosidad o contraviniendo lo pactado quedan sujetos a indemnizar los daños y perjuicios causados. Esa regla general del artículo 1101 es la base de muchas reclamaciones civiles por servicios mal prestados.  

Por eso, el primer paso consiste en recopilar presupuesto, factura, justificantes de pago, mensajes, correos, fotografías anteriores y posteriores, albaranes, inventarios y cualquier comunicación con la empresa. Si no existe contrato escrito, no significa que no pueda reclamarse. Ya hemos tratado la importancia de la prueba cuando hablamos del ⁠contrato verbal y cómo probarlo.

Qué daños se pueden reclamar

En una mudanza pueden reclamarse los daños materiales sufridos por los bienes transportados: muebles rotos, arañazos importantes, golpes en electrodomésticos, cristales fracturados, obras de arte deterioradas, objetos desaparecidos o cajas extraviadas.

También puede reclamarse el coste de reparación, el valor de reposición cuando el arreglo no sea posible, la devolución parcial del precio si el servicio fue defectuoso y, en determinados casos, otros perjuicios acreditados. Por ejemplo, si la empresa incumple la fecha pactada y eso obliga a contratar otro servicio urgente, pagar almacenamiento adicional o retrasar la entrada en la vivienda, esos gastos pueden incluirse si están justificados.

Lo que no conviene es reclamar “a ojo”. Hay que valorar cada daño con fotografías, presupuestos de reparación, facturas de compra, informes técnicos si procede y una explicación clara de la relación entre la mudanza y el deterioro. En civil no gana quien más se enfada, sino quien mejor prueba.

El albarán de entrega: cuidado con firmar sin revisar

Uno de los momentos más delicados es la entrega. Muchas empresas piden firmar el albarán rápidamente, mientras las cajas aún están cerradas y el cliente no ha podido revisar nada. Si se firma sin reservas, la empresa podrá alegar después que todo fue recibido correctamente.

Lo prudente es revisar lo visible antes de firmar. Si hay golpes, roturas, cajas abiertas, muebles rayados o elementos pendientes de entrega, debe dejarse constancia por escrito en el propio albarán. Si no permiten revisar, conviene añadir una reserva: “pendiente de comprobación del contenido y estado de los bienes”.

Esa frase no hace milagros, pero ayuda. Mucho mejor eso que firmar alegremente y descubrir después que media vajilla ha pasado a mejor vida. La porcelana no suele declarar en juicio, así que habrá que darle voz con documentos.

Guardamuebles: más prueba todavía

Cuando los bienes permanecen durante semanas o meses en un guardamuebles, la prueba se vuelve aún más importante. Hay que saber qué se depositó, en qué estado, durante cuánto tiempo, bajo qué condiciones y con qué seguro.

Si al retirar los objetos aparecen humedades, moho, golpes, pérdidas o deterioros, debe documentarse inmediatamente. Fotografías en el momento de la entrega, inventario, acta de incidencias y comunicaciones por escrito son fundamentales.

En estos casos pueden cruzarse obligaciones de transporte, custodia y depósito. El Código Civil regula el depósito como una figura en la que una persona recibe una cosa ajena con obligación de guardarla y restituirla, lo que refuerza la importancia de la custodia cuando una empresa asume conservar bienes de un cliente.  

¿Y si la empresa culpa al cliente?

Es frecuente que la empresa alegue que el embalaje era insuficiente, que el objeto ya estaba deteriorado o que el cliente no declaró el valor real. Habrá que revisar el contrato y las condiciones del servicio.

No es lo mismo contratar una mudanza completa con embalaje incluido que entregar cajas cerradas preparadas por el propio cliente. Tampoco es igual transportar muebles corrientes que objetos especialmente frágiles o de alto valor. Si había bienes delicados, conviene comprobar si se informó a la empresa y si esta aceptó trasladarlos.

Cuando la empresa incumple o presta mal el servicio, puede plantearse una reclamación contractual. Si además hubo daños claros por negligencia, también puede entrar en juego la responsabilidad civil. En la web hemos tratado el marco general de los ⁠acuerdos verbales incumplidos y cómo reclamarlos, útil cuando el servicio se contrató sin demasiada formalidad.

Requerimiento antes de demandar

Antes de ir al juzgado, conviene enviar una reclamación escrita bien planteada. Debe identificar el servicio contratado, la fecha de mudanza, los bienes dañados o perdidos, el importe reclamado y la documentación que lo acredita.

Además, en muchos asuntos civiles actuales será necesario acreditar un intento previo de solución extrajudicial antes de demandar. Por eso no basta con mandar mensajes sueltos: interesa preparar una reclamación ordenada, con plazo de respuesta y propuesta de solución. Ya explicamos esta lógica en la guía sobre ⁠mecanismos alternativos de solución de conflictos.

Si la empresa no responde, niega los daños sin fundamento o pretende cerrar el asunto con una cantidad ridícula, podrá valorarse la demanda. La cuantía dependerá del valor de los bienes, el coste de reparación, el precio del servicio y los perjuicios acreditados.

Cuándo consultar con un abogado civil

Conviene consultar cuando los daños son relevantes, hay bienes de valor, la empresa no contesta, el seguro rechaza cobertura o no existe una oferta razonable. También cuando el cliente no sabe si firmó condiciones limitativas de responsabilidad o si la reclamación debe dirigirse contra la empresa, el transportista subcontratado, el guardamuebles o la aseguradora.

En ⁠Madrid Salinas Abogados podemos revisar presupuesto, contrato, albarán, fotografías, facturas y comunicaciones para determinar si la reclamación es viable. Y si todavía falta prueba, indicamos qué documentación conviene reunir antes de dar el siguiente paso.

Una mudanza con daños no debe resolverse con resignación. Si has pagado por un servicio profesional, tienes derecho a que tus bienes sean tratados con diligencia. Si la empresa no cumple, toca reclamar con prueba, orden y firmeza. Puedes solicitar una valoración del caso desde la página de ⁠contacto de Madrid Salinas Abogados.

Ante cualquier duda, contacte con nosotros