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Abogado civil de Madrid Salinas Abogados asesorando a clientes en el despacho sobre una reclamación por una reforma mal hecha en vivienda.
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Reformas mal hechas: qué reclamar

Encargar una reforma en casa suele empezar con ilusión y terminar, demasiadas veces, con una frase que pone los pelos de punta: “eso estaba así”. Baños mal rematados, suelos desnivelados, humedades después de cambiar tuberías, retrasos eternos, presupuestos que se disparan o trabajos que no se parecen en nada a lo contratado. Y cuando el cliente protesta, aparece el clásico repertorio: que si falta un pago, que si eso no entraba, que si el material era otro, que si el problema es de la vivienda.

En estos casos conviene actuar con calma, pero sin dormirse. Una reforma mal ejecutada puede reclamarse, pero no basta con decir que “ha quedado fatal”. Hay que acreditar qué se contrató, qué se hizo mal, cuánto cuesta corregirlo y quién debe responder. En Madrid Salinas Abogados, abogado de Derecho Civil en Sevilla⁠, revisamos este tipo de conflictos para ordenar la documentación, valorar la viabilidad de la reclamación y evitar que el cliente siga perdiendo dinero.

El presupuesto es la primera prueba

El punto de partida es el presupuesto aceptado, el contrato, los mensajes de WhatsApp, los correos, las facturas y los justificantes de pago. Aunque no exista contrato formal firmado, puede haber una relación contractual válida si se prueba el encargo, el precio, los trabajos pactados y la aceptación de la empresa o profesional.

Aquí muchas personas se bloquean porque piensan: “no firmé nada, no puedo reclamar”. No necesariamente. Un contrato verbal también puede ser válido, aunque el problema será probarlo. Por eso es tan importante conservar conversaciones, presupuestos enviados, transferencias, fotografías del antes y después, audios, albaranes y cualquier documento que permita reconstruir lo ocurrido. Este punto enlaza con lo que ya explicamos sobre el contrato verbal y cómo probarlo⁠.

La reforma no se discute en abstracto. Se compara lo pactado con lo ejecutado. Si se contrató una instalación eléctrica completa y solo se hicieron remates parciales, hay incumplimiento. Si se pactó un baño terminado y queda inutilizable, hay incumplimiento. Si se pagó por materiales de una calidad y se colocaron otros inferiores, también puede haber reclamación.

Qué puede reclamar el propietario

El propietario puede reclamar varias cosas, según el caso. Lo primero, la correcta terminación de la obra si todavía es posible y razonable. Lo segundo, la reparación de los defectos. Lo tercero, la devolución de cantidades pagadas por trabajos no realizados o mal ejecutados. Y, cuando proceda, una indemnización por los daños y perjuicios sufridos.

El artículo 1101 del Código Civil establece la responsabilidad por daños y perjuicios cuando en el cumplimiento de las obligaciones se incurre en dolo, negligencia, morosidad o se contraviene lo pactado. Es decir, si alguien cobra por una obra y la ejecuta mal, tarde o de forma distinta a lo contratado, puede tener que responder económicamente.  

Pero cuidado: reclamar no es presentar una lista de enfados. Hay que cuantificar. Para eso suele ser necesario un informe técnico, especialmente cuando hablamos de defectos relevantes: humedades, grietas, desniveles, instalaciones defectuosas, incumplimiento de normativa, daños en terceros elementos o necesidad de rehacer trabajos.

No pagar lo pendiente: cuándo puede ser peligroso

Cuando la reforma está mal hecha, muchos clientes deciden no pagar el último plazo. A veces es correcto; otras, un riesgo. Depende de la entidad del incumplimiento. No es lo mismo que falte una pequeña moldura que tener una cocina inutilizable o una instalación mal ejecutada.

Si el incumplimiento del contratista es grave, puede plantearse la negativa al pago de la parte pendiente o la compensación con el coste de reparación. Pero debe hacerse con prudencia, por escrito y con prueba. Ya tratamos esta cuestión en el artículo sobre la excepción de contrato no cumplido⁠, que resulta muy útil en reformas, servicios y contratos de obra.

Lo que no conviene es desaparecer, bloquear al contratista o entrar en una guerra de mensajes. Es mejor requerir formalmente: explicar defectos, aportar fotografías, pedir solución en plazo razonable y advertir de que, si no se corrige, se reclamará el coste de reparación y los daños.

Informe pericial: cuándo merece la pena

En reformas pequeñas, quizá baste con fotografías, presupuesto inicial, factura y presupuesto de reparación emitido por otro profesional. Pero en reformas importantes, el informe pericial puede ser decisivo. Un técnico puede identificar defectos, explicar si la obra se ajusta a lo contratado, valorar el coste de subsanación y determinar si existe riesgo para la vivienda.

La prueba pericial evita que el procedimiento se convierta en un “yo digo, tú dices”. En una reclamación civil, la opinión del cliente importa, pero lo que pesa es la prueba. Si la otra parte niega los defectos, un informe técnico bien hecho puede marcar la diferencia.

También conviene documentar los retrasos. Si la obra debía durar tres semanas y lleva tres meses, hay que conservar mensajes, fechas de inicio, pagos realizados y perjuicios ocasionados. Si además la vivienda no se ha podido usar, se han tenido que pagar alojamientos alternativos o se han perdido alquileres, esos daños deberán probarse con documentos.

Acuerdos, burofax o demanda

No todos los casos deben ir directamente al juzgado. A veces una reclamación extrajudicial bien redactada desbloquea la situación. Otras veces sirve para preparar el terreno: deja constancia del incumplimiento, fija un plazo y demuestra que el propietario intentó resolver antes de demandar.

Cuando el problema nace de promesas verbales, cambios sobre la marcha o pagos sin contrato claro, conviene revisar también la estrategia probatoria. En la web hemos tratado la situación de acuerdos verbales incumplidos y cómo reclamarlos⁠, muy frecuente cuando la reforma empezó “de confianza” y acabó como el camarote de los hermanos Marx, pero con polvo de obra.

Si la empresa no responde, niega los defectos o exige más dinero sin terminar correctamente, puede plantearse una demanda civil. La acción dependerá del caso: cumplimiento contractual, resolución del contrato, devolución de cantidades, indemnización de daños o reclamación combinada.

Cuándo consultar con un abogado civil

Conviene consultar antes de enviar mensajes impulsivos, antes de firmar una liquidación final y, sobre todo, antes de permitir nuevas actuaciones que puedan borrar la prueba de los defectos. También antes de contratar a otra empresa para arreglarlo todo, porque si no se documenta el estado anterior, luego será más difícil reclamar.

En Madrid Salinas Abogados⁠ podemos estudiar el presupuesto, las facturas, las conversaciones, las fotografías y los informes disponibles para determinar si existe base real para reclamar. Y si todavía no hay prueba suficiente, te indicamos qué pasos dar antes de iniciar una reclamación.

Una reforma mal hecha no debe asumirse como una desgracia doméstica inevitable. Si has pagado por un trabajo profesional, tienes derecho a recibir una obra correctamente ejecutada. Y si no ha sido así, lo importante es ordenar la prueba, calcular el daño y reclamar con seriedad. Puedes contactar con el despacho desde la página de contacto de Madrid Salinas Abogados⁠ para valorar tu caso con documentación.

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