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La responsabilidad del poseedor y propietario de un animal por lesiones causadas: Perspectiva normativa y jurisprudencial. Abogados Derecho Civil y Penal en Sevilla. Madrid Salinas Abogados
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La responsabilidad del poseedor y propietario de un animal por lesiones causadas: Perspectiva normativa y jurisprudencial

El derecho español establece un régimen claro respecto a la responsabilidad del poseedor y propietario de un animal por las lesiones que este pueda causar. Este artículo analiza la normativa vigente y la jurisprudencia más relevante para esclarecer los alcances y límites de esta responsabilidad, así como los principios que la sustentan.

Fundamento legal: El artículo 1905 del Código Civil

El artículo 1905 del Código Civil consagra el principio general en materia de responsabilidad por daños causados por animales. Este precepto establece que «el poseedor de un animal, o el que se sirve de él, es responsable de los perjuicios que cause, aunque se le escape o extravíe». La norma incluye una exoneración al indicar que el poseedor no será responsable si se prueba que el daño fue causado por culpa del perjudicado o por fuerza mayor ajena al animal.

Este régimen es de responsabilidad objetiva, lo que significa que el poseedor del animal responde por el daño causado sin necesidad de que exista culpa o negligencia de su parte. El principio subyacente es que quien disfruta de los beneficios de un animal debe asumir los riesgos asociados a su tenencia.

Responsabilidad del poseedor y propietario: Diferencias clave

Aunque el artículo 1905 se refiere al poseedor, en muchos casos este no coincide con el propietario del animal. El propietario es quien tiene el título legal del animal, mientras que el poseedor es quien lo controla y cuida en el momento del hecho dañoso. Esta distinción ha sido objeto de análisis en numerosas sentencias.

En la STS 240/2017, de 6 de abril, el Tribunal Supremo determinó que la responsabilidad recae en quien ejerce la custodia efectiva del animal en el momento del daño. Esto significa que, aunque el propietario no tenga una relación directa con el daño, podría ser responsable si no delega adecuadamente el cuidado del animal. La figura del poseedor cobra particular importancia en casos donde terceros, como cuidadores o paseadores, interactúan con el animal.

El seguro de responsabilidad civil como garantía

La normativa española obliga a los propietarios de animales potencialmente peligrosos a contratar un seguro de responsabilidad civil. La Ley 50/1999, junto con los reglamentos autonómicos y locales, establece que estos seguros deben cubrir los daños a terceros. Esta medida no solo protege a las víctimas, sino que asegura la indemnización en caso de insolvencia del poseedor o propietario.

Un ejemplo ilustrativo es la SAP de Madrid, Sección 13ª, de 14 de febrero de 2023, donde se declaró responsable subsidiario al propietario de un perro cuyo poseedor no tenía seguro. Este fallo refuerza la obligatoriedad del seguro y su importancia en la prevención de perjuicios irremediables.

Jurisprudencia: La interpretación de la responsabilidad

La jurisprudencia ha enriquecido la interpretación del artículo 1905 del Código Civil, abordando cuestiones como la culpa de la víctima, la fuerza mayor y la relación entre el daño y la conducta del animal.

Culpa de la víctima

Una de las exoneraciones previstas en el artículo 1905 es la culpa del perjudicado. En la STS 232/2019, de 12 de marzo, el tribunal resolvió un caso en el que la víctima, al entrar sin autorización en una finca, fue atacada por un perro de guardia. El Tribunal Supremo consideró que la conducta de la víctima, al invadir una propiedad privada, rompió el nexo causal entre el daño y el comportamiento del animal, exonerando al poseedor.

Este tipo de situaciones subraya la importancia de evaluar el contexto y las acciones de las partes involucradas para determinar la responsabilidad.

Fuerza mayor

La fuerza mayor es otra de las exoneraciones contempladas. La jurisprudencia ha aclarado que este concepto debe interpretarse como un evento imprevisible, inevitable y ajeno tanto al animal como al poseedor. En la STS 340/2020, de 15 de junio, se analizó un caso donde un caballo, asustado por un relámpago, provocó un accidente. El tribunal concluyó que el fenómeno natural era imprevisible y exoneró al propietario.

Relación entre daño y conducta del animal

La relación causal entre el comportamiento del animal y el daño es esencial para establecer la responsabilidad. En la STS 87/2022, de 20 de enero, el Tribunal Supremo abordó un caso donde un perro de gran tamaño, sin control en la vía pública, causó lesiones graves a un transeúnte. El tribunal determinó que la falta de medidas de seguridad por parte del poseedor configuraba un nexo causal directo entre la conducta del animal y las lesiones, imponiendo la responsabilidad plena al propietario.

Responsabilidad penal en casos graves

La responsabilidad civil no es el único ámbito aplicable en estos casos. El Código Penal, en su artículo 631, tipifica como delito el abandono de animales si este acto pone en peligro la vida o la integridad de las personas. Este precepto también puede aplicarse en situaciones de negligencia grave.

Un ejemplo paradigmático es la STS 234/2021, de 30 de marzo, donde un propietario fue condenado penalmente tras el ataque mortal de su perro a un peatón. El tribunal consideró que el propietario había actuado con negligencia al no mantener las medidas de control requeridas por la ley.

Animales potencialmente peligrosos: Responsabilidad reforzada

La Ley 50/1999 regula específicamente los animales considerados potencialmente peligrosos. Esta normativa impone a los propietarios y poseedores una serie de obligaciones adicionales, como la tenencia de licencias especiales, la utilización de bozales y la contratación de seguros. El incumplimiento de estas medidas puede agravar la responsabilidad en caso de incidentes.

En la STS 112/2022, de 20 de abril, el tribunal analizó un ataque cometido por un perro catalogado como potencialmente peligroso. Se determinó que el propietario no había cumplido con la normativa al permitir que el animal estuviera sin bozal en un parque público, configurando una clara negligencia.

Medidas preventivas y educación

Además del cumplimiento de las obligaciones legales, la prevención juega un papel crucial en la reducción de riesgos asociados a los animales. Las campañas de educación para los propietarios y la implementación de medidas de seguridad como cercados, correas y adiestramiento adecuado son esenciales para evitar situaciones de riesgo.

Conclusión

El régimen jurídico español en materia de responsabilidad por lesiones causadas por animales refleja un equilibrio entre la protección de las víctimas y las obligaciones de los propietarios y poseedores. El artículo 1905 del Código Civil, complementado por la jurisprudencia y normativas específicas, ofrece un marco sólido para abordar estas situaciones.

Sin embargo, la clave para evitar conflictos legales y daños radica en la prevención. El cumplimiento de las normativas, la adopción de medidas de seguridad y la educación en la tenencia responsable de animales no solo protegen a terceros, sino que también fomentan una convivencia más segura y armoniosa en la sociedad.

En definitiva, la responsabilidad por daños causados por animales no solo implica una obligación jurídica, sino también un compromiso ético y social con el bienestar de las personas y los animales.

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