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Juan Madrid Salinas asesora a dos clientes sobre las consecuencias de incumplir una orden de alejamiento
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Incumplir una orden de alejamiento

Una llamada, un mensaje o un encuentro pueden originar una nueva causa penal cuando existe una orden de alejamiento. El problema suele aparecer porque las partes creen que el consentimiento, la reconciliación o la ausencia de amenazas permiten retomar el contacto. No es así: mientras la resolución judicial siga vigente, debe cumplirse en sus propios términos.

El quebrantamiento se regula en el artículo 468 del Código Penal. En los asuntos de violencia doméstica o de género, el incumplimiento de la prohibición de aproximación o comunicación puede castigarse con prisión de seis meses a un año. Además, el juzgado puede revisar las medidas existentes y adoptar otras más restrictivas.

Qué conductas pueden constituir quebrantamiento

La orden debe estar vigente y ser conocida por la persona obligada. A partir de ahí, puede haber quebrantamiento si se supera la distancia fijada, se acude a un domicilio o lugar prohibido, o se establece una comunicación directa o indirecta. Nuestra guía sobre órdenes de alejamiento y medidas de protección explica cómo se acuerdan y qué límites puede imponer el juez.

La prohibición de comunicación comprende normalmente llamadas, mensajes, correo electrónico y redes sociales. También puede abarcar los recados enviados mediante familiares o amigos. No hace falta que el contacto incluya insultos o amenazas: el incumplimiento consciente de la prohibición puede bastar. Si existe además otra conducta delictiva, su tratamiento dependerá de los hechos y de las reglas aplicables al concurso de delitos.

El consentimiento no anula la orden

La persona protegida no puede levantar por sí misma la prohibición ni autorizar a la otra parte para incumplirla. El Tribunal Supremo mantiene que su consentimiento no elimina la vigencia de la resolución y tampoco opera automáticamente como atenuante. La obligación nace de una decisión judicial y solo el órgano competente puede modificarla o dejarla sin efecto.

Esta regla debe tomarse en serio cuando hay reconciliación, hijos comunes o asuntos económicos pendientes. La solución no consiste en reunirse a escondidas, sino en solicitar por la vía procesal adecuada la revisión de las medidas cautelares penales. Hasta que exista una nueva resolución, la orden anterior continúa produciendo efectos.

Qué ocurre con un encuentro casual

Coincidir de forma imprevista en un comercio, una calle o una celebración no equivale por sí solo a buscar el contacto. Sin embargo, la reacción posterior resulta esencial. Quien está obligado por la orden debe alejarse, no prolongar la conversación y evitar cualquier conducta que pueda interpretarse como aproximación voluntaria.

Si se abre una investigación, habrá que reconstruir lo sucedido mediante cámaras, testigos, datos de localización, llamadas y mensajes. La prueba en el proceso penal debe permitir valorar si el contacto fue consciente y querido o si existió una coincidencia realmente fortuita. Borrar conversaciones, pedir a otra persona que cambie su versión o contactar con la persona protegida para pactar una explicación solo empeora la situación.

Cómo puede comenzar el procedimiento

La denuncia de la persona protegida, un aviso policial, las imágenes de una cámara o el registro de una comunicación pueden dar lugar a la detención o citación del investigado. En muchos casos el asunto se tramita mediante juicio rápido, de modo que el tiempo para examinar la resolución, obtener pruebas y decidir si procede una conformidad es muy reducido.

Aceptar los hechos puede conllevar una reducción de pena cuando se cumplen los requisitos legales, pero no debe hacerse sin revisar antes el expediente. Es necesario comprobar la fecha de vigencia, la notificación, la distancia o comunicación prohibida, la identidad de quien realizó el contacto y la integridad de las pruebas digitales.

Qué debe hacer cada parte

La persona investigada debe interrumpir todo contacto, conservar la documentación y acudir a la citación con asistencia letrada. La persona protegida debe guardar mensajes, capturas, audios o datos de llamadas y comunicar el incumplimiento a la policía o al juzgado si necesita protección. Ninguna de las partes debería intentar resolver la situación mediante encuentros privados.

En Madrid Salinas Abogados revisamos la resolución judicial, las comunicaciones y las circunstancias concretas antes de definir la estrategia. Si le investigan por quebrantamiento o necesita actuar ante un incumplimiento, puede solicitar una consulta con un abogado penalista en Sevilla. Una intervención temprana permite preservar pruebas y evitar decisiones precipitadas, sin prometer un resultado que dependerá siempre del expediente.

Ante cualquier duda, contacte con nosotros