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Abogado con cliente en juzgado de lo social antes de juicio por despido disciplinario
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Despido por transgresión de la buena fe contractual

Introducción

No todos los despidos disciplinarios vienen por incumplimientos evidentes como faltas de asistencia o bajo rendimiento. En la práctica, uno de los motivos más utilizados —y también más peligrosos— es la llamada transgresión de la buena fe contractual.

Es un concepto amplio, flexible… y precisamente por eso, muy utilizado por las empresas. Pero ojo: no todo comportamiento discutible justifica un despido.

Aquí es donde está la clave: no basta con que la empresa pierda la confianza, tiene que demostrar que el trabajador ha vulnerado de forma grave sus obligaciones.

En Madrid Salinas Abogados estamos especializados en de Derecho Laboral, analizamos y te damos la mejor respuesta posible.

1. Qué es la buena fe contractual en el ámbito laboral

La buena fe es un principio básico en cualquier relación jurídica, y en el contrato de trabajo tiene un peso especial.

Implica que el trabajador debe:

  • Actuar con lealtad hacia la empresa.
  • No perjudicar sus intereses.
  • Cumplir sus funciones de forma honesta.

Cuando esto se rompe, la empresa puede acudir al despido disciplinario conforme al artículo 54.2.d) del Estatuto de los Trabajadores.

Pero cuidado: no todo incumplimiento es una transgresión grave de la buena fe.

2. Conductas típicas que pueden justificar el despido

Aquí es donde entra la casuística. Los tribunales han ido delimitando qué comportamientos pueden encajar en esta causa.

a) Uso indebido de medios de la empresa

  • Uso del correo o internet para fines personales abusivos.
  • Utilización de herramientas de trabajo para actividades ajenas.

b) Competencia desleal

  • Trabajar para la competencia.
  • Captar clientes de la empresa para beneficio propio.

c) Apropiación indebida

  • Dinero de caja.
  • Material de la empresa.
  • Recursos internos.

d) Falsificación o manipulación de datos

  • Partes de trabajo falsos.
  • Registro horario manipulado.
  • Informes alterados.
3. El límite: cuándo NO hay transgresión de la buena fe

Aquí es donde muchos despidos se caen.

La jurisprudencia insiste en que debe existir:

  • Gravedad suficiente.
  • Intencionalidad o dolo.
  • Perjuicio real o potencial para la empresa.

Ejemplos donde NO suele prosperar:

  • Uso puntual y moderado del móvil o internet.
  • Errores sin intención fraudulenta.
  • Conductas toleradas previamente por la empresa.

 Traducido a juicio: si la empresa ha mirado para otro lado durante meses, luego no puede despedir de golpe por lo mismo.

4. La importancia de la proporcionalidad

Este punto es clave y muchas veces olvidado.

El despido es la sanción más grave, y por tanto:

  • Debe ser proporcional.
  • Debe analizarse si cabía una sanción menor.

Los tribunales valoran:

  • Antigüedad del trabajador.
  • Historial disciplinario.
  • Intensidad de la conducta.

Un error puntual no puede acabar, sin más, en despido.

5. La prueba: donde se gana o se pierde el caso

En este tipo de despidos, la empresa tiene un problema habitual: probar lo que afirma.

Debe acreditar:

  • Qué ocurrió exactamente.
  • Cuándo ocurrió.
  • Cómo afecta a la empresa.

Y aquí entran en juego:

  • Correos electrónicos
  • Registros informáticos
  • Testigos
  • Informes internos

Si la prueba es débil o genérica, el despido cae.

6. Estrategia de defensa del trabajador

Desde el punto de vista del despacho, la defensa suele pivotar sobre estos ejes:

1. Falta de gravedad

No todo incumplimiento rompe la buena fe.

2. Ausencia de intencionalidad

No hay dolo → no hay transgresión grave.

3. Tolerancia empresarial

Si la empresa lo permitía, pierde fuerza la sanción.

4. Desproporción

El despido no es la respuesta adecuada.

5. Defecto en la carta de despido

Sin hechos concretos → improcedencia casi automática.

7. Qué dice la jurisprudencia

La doctrina del Tribunal Supremo es bastante clara:

  • No basta con una conducta irregular.
  • Debe haber una quiebra real de la confianza.
  • La valoración debe hacerse caso por caso.

Puedes encontrar resoluciones relevantes en CENDOJ, donde se insiste en que:

“La transgresión de la buena fe contractual exige una conducta grave, culpable y suficientemente acreditada.”

8. Conclusión: una causa amplia, pero no ilimitada

La transgresión de la buena fe contractual es una de las causas más utilizadas por las empresas… y también una de las más discutidas en juicio.

¿Por qué? Porque permite interpretar, pero también obliga a probar.

Y ahí está el punto débil de muchos despidos: la empresa presume, pero no acredita.

Ante cualquier duda, contacte con nosotros